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Google Dashboard y la privacidad del navegador


Por calel Enviado el 21 Noviembre 2009

Desde el lanzamiento de Google Dashboard he leído artículos elogiando a Google por su transparencia, otros haciendo hincapié en el servicio que presta y los más haciendo comentarios espeluznantes sobre la privacidad en Internet. Lo cierto es que Google ha venido haciendo algo que dijo no hacer - asociar búsquedas con personas. Lo hace mediante la cuenta Google, a la cual ingresamos, por ejemplo, cuando leemos el correo GMail. En este caso Google hace una asociación directa entre persona y uso de productos Google, incluyendo YouTube. El lanzamiento de Google Dashboard corresponde justamente a un intento de acallar voces criticas sobre esta práctica.

Pero, siendo justos, no es solo Google el interesado en conocernos mejor, en querer hacer un dossier personal sobre cada uno, los casi siete mil millones de individuos que habitan el planeta Tierra. Existe espacio de almacenamiento suficiente para ello. Cada empresa, independiente de su propósito, le gustaría usar información personalizada para dirigir las ofertas de sus productos, cualquiera estos sean. La "empresa" podría ser una entidad comercial, pública o gubernamental. El "producto" podría ser una simple afeitadora, la próximas elecciones o seguridad nacional, concebida a la manera particular de cada interés. El uso de información personalizada en Internet no tiene límites, no conoce fronteras. Es más, no existen limites ni fronteras legales. Debemos entonces suponer, a priori, que cualquier movimiento que hagamos en Internet es sujeto a intervención, partiendo del proveedor, pasando por cualquier ruta que nuestra señal decida hacer hasta la pagina web final que estamos visitando. Debemos también suponer que el sistema operativo que usamos puede posibilitar, facilitar, incluso practicar la intervención. Me refiero obviamente a sistemas operativos de código cerrado, ajenos al escrutinio público; Windows, Mac OS X y (¿por qué no?) Google OS.

Parece existir una suerte de ceguera con respecto a las potenciales infracciones a la privacidad que Internet ofrece. En Europa se debate sobre la petición que hacen las empresas mediáticas que sienten violados sus derechos de autor. Mediante la intervención de las señales de cada individuo quieren obligar a cada proveedor de Internet a entregar información sobre el uso de P2P para poder perseguir legalmente a los infractores. Una simple estimación indica que se requerirían recursos especiales para perseguir legalmente a los millones que usamos P2P. Las empresas mediáticas contraatacan diciendo que basta perseguir a unos pocos casos "emblemáticos" para asustar y hacer desistir a la población pirata, no siendo necesario perseguir cada caso en particular (sic). El uso de Internet para compartir archivos, sujetos a copyright o no, es una de las tantas aplicaciones de Internet. Sin embargo, las empresas mencionadas parecen tener un oído preferencial en ciertos gobiernos y parlamentarios europeos. Algunos parecen incluso dispuestos a proveer los recursos públicos necesarios para satisfacer las demandas de estas empresas. ¿Por qué tanto trato preferencial, se preguntan muchos? Los proveedores de Internet, por otra parte, se oponen a la medida porque dicen sería tecnológicamente difícil asociar conexión con individuo, que aumentarían sus costos, los que inevitablemente serían traspasados a sus clientes, nosotros. Este argumento es, sin embargo, también débil, porque no es tecnológicamente difícil. Es moralmente dudoso, al igual que lo es intervenir las llamadas telefónicas, el correo, nuestras conversaciones, nuestros pensamientos. La verdad es que los proveedores de Internet ven como un peligro el hecho de que tengan que admitir las practicas de intervención no regulada que desde hace mucho tiempo practican. Una nota cómica con respecto a esto la puso Elton John, quien en entrevista dijo que desearía que cerraran Internet por unos años para poder combatir las descargas ilegales de música, como si el propósito de Internet fuera solo descargar su música para perjudicarlo personalmente.

¿Cuanto sabe Google sobre nosotros? Sobre mi poco, aparentemente. Porque si bien tengo una cuenta GMail, la uso muy poco. La información almacenada sobre mi en Google Dashboard era limitada. Correspondía a búsquedas que en pocas ocasiones efectué mientras descuidadamente me encontraba conectado a Google Account. ¿Cuanto sabe de ti? Si tienes una cuenta con Google, métete a Dashboard y ve. Es posible borrar la información y deshabilitar la creación de un historial. Esto en principio, porque "borrar" puede significar no más accesible a ti, no que efectivamente Google la borre de sus servidores. Porque desde hace mucho existe el rumor popular que Google guarda todos los correos electrónicos, incluso aquellos que borraste, para después, con tiempo, ser escaneados por servicios secretos. Rumores nada más.

¿Hace AOL, Yahoo, Bing y potencialmente todo sitio web que visitamos lo mismo que Google? Solo ellos lo saben. Con Dashboard, Google ha sido infinitamente más transparente que el resto. Se merece entonces un elogio. O mejor dicho, se merecen un elogio todas aquellas voces críticas que obligaron a Google a transparentar algo sus potenciales violaciones a la privacidad.

¿Como nos espían? Muchos sitios depositan un "cookie" cada vez que los visitamos, un pequeño archivo guardado en nuestro disco duro con información predefinida. Muchos de estos cookies son honestos. Sirven, por ejemplo, para guardar el nombre de usuario u otra información que puede facilitar la navegación después de la primera visita. Pero, un cookie es potencialmente también un pequeño espía. Todo depende de qué información es guardada y como es usada posteriormente. Algunos navegadores permiten bloquearlos, pero muchos sitios no "funcionan" o, mejor dicho, no permiten visitarlos si no pueden depositar su cookie.

Google reconoce con Dashboard que asocia información sobre nuestras búsquedas y visitas a YouTube mientras estamos conectados a Google Account. Pero Google es también de aquellos sitios que simplemente no funciona si no habilitamos los cookies, según dicen para poder ofrecernos alternativas mientras escribimos el texto que deseamos buscar. Y sí, parece ser bastante útil, a veces. Pero, ¿Quién podría desmentir el hecho que el cookie también puede ser utilizado para personalizar la información mientras no estamos conectados a Google?

No es recomendable bloquear la deposición de cookies, porque muchos sitios nos bloquearían de vuelta. El navegador de código abierto Firefox (iceweasel en Debian) permite, en vez, borrar los cookies cada vez que finalizamos la sesión. Esta es potencialmente la única manera disponible que tenemos que protegernos de los cookies. Se hace así: anda a "Editar/Preferencias/Privacidad". En la sección "Datos privados" marca "Limpiar siempre los datos privados cuando cierre Firefox".

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Cada vez que cerramos el navegador, los cookies depositados durante la sesión son borrados. Así no queda rastro de lo que hicimos en la sesión anterior y el sitio no puede usar el cookie para recoger información pasada. En principio evitaría el potencial espionaje. Digo bien, en principio.